IN MEMORIAM Don Julio Gorricho Moreno
El pasado 31 de agosto fallecía Don Julio Gorricho Moreno, sacerdote y canónigo archivero de la Catedral de Pamplona. Don Julio había sido miembro activo de nuestra Asociación desde sus inicios, y ejerció de forma admirable su cargo de vicepresidente en un periodo de plena efervescencia profesional en Navarra.
La prensa navarra se ha hecho eco ya de su personalidad como sacerdote y profesor (véase, por ejemplo, las ediciones de 10 y 16 de septiembre de Diario de Navarra), a la que derivamos a las personas que quieran conocer su faceta como sacerdote y profesor de la Iglesia. Nuestro modesto homenaje va destinado a poner en valor sus cualidades humanas, cómo estas se manifestaron en su vertiente archivística y, más concretamente, el reflejo de éstas en su actividad al servicio de la Asociación de Archiveros de Navarra.
Don Julio estaba dotado de una personalidad que se percibía como cercana, afable, sencilla y discreta, y tenía una mente observadora, curiosa y profunda.
Don Julio exhibía, en su trato cercano, su rasgo de persona de amplia formación (estudió archivística en Roma), dilatada experiencia y profunda sabiduría. Siempre generoso, contemplaba los acontecimientos que se sucedían a su alrededor con una perspectiva acorde con su extraordinaria inteligencia, con el sello de su vocación sacerdotal como eje de su vida. Decía a menudo que las cosas del mundo no le interesaban tanto como la vida espiritual, lo que le hacía declararse, en ocasiones, como persona cuya opinión podía perfectamente no ser tenida en cuenta. Pese a esa humildad, que era auténtica, los que recurríamos a su consejo con asiduidad éramos capaces de valorar en su justa medida su brillantez en la manera de afrontar situaciones complejas.
Don Julio era un gran conversador, profundo conocedor de la historia de Navarra, de la Iglesia, del ser humano y de un cúmulo de temáticas del ámbito social navarro, en especial el referido a familias y personas, consecuencia de su carácter extrovertido, su gran memoria y su capacidad de observación.
Don Julio, en el ámbito civil (del que se declaraba ajeno, en su modestia) desarrolló durante muchos años un papel destacado en el Consejo Navarro de la Cultura, dedicando un gran esfuerzo a los temas impulsados por la Comisión de Archivos y Bibliotecas, en especial la elaboración de la Ley Foral de Patrimonio Cultural de 2005 y, significativamente, la Ley Foral de Archivos y Documentos de 2007, en cuanto a nuestro ámbito profesional se refiere. Ese reconocimiento, poco conocido, es obligado señalarlo. Dado su profundo compromiso con la Cultura navarra, lamentamos que desde instancias gubernamentales no se haya recordado su figura.
Jubilado ya hace años de su cargo como responsable del Archivo de la Catedral de Pamplona, cuantos le tratamos echamos en falta su cercanía, vitalidad y humor.
Descanse en paz, Don Julio, y aguárdenos en el Cielo. Allí compartiremos nuevas conversaciones.
Joaquín Llanso Sanjuan, ex-presidente de la AAN

